No se puede negar que, al
igual que en otros muchos países europeos, Reino Unido nos lleva años de
ventaja en cuanto a cultura e instituciones culturales se refiere. Un claro
ejemplo de ello es el hecho de que todos los museos nacionales sean de acceso
gratuito al público.
Pues bien, puesto que no
quiero meterme en otros temas que no vienen a cuento, me centraré en algo que
me llamó verdaderamente la atención cuando visité el museo de Winchester, en
Hampshire.
Obviamente como buen turista
en ciudad desconocida, te acercas a curiosear en los museos que se encuentran
por allí. Concretamente hay dos: el City Museum y el Westgate Museum, ambos
dedicados a la historia.
¿Y qué hay de particular
en estos museos? Pues bien, tanto uno como otro, ofrecen al visitante la
posibilidad de disfrazarse de una época concreta. Los disfraces están allí,
colgados en una percha, al alcance de todo aquel que quiera disfrutar de lo que
cuenta el museo, pero metiéndose un poco más en el papel. Además, está
permitido hacerse fotos mientras lleves el disfraz puesto, servicio por el que
en muchos otros lugares cobran.
Sin duda, una muy buena
iniciativa, y una muy buena forma de atraer a niños y público más joven, que
generalmente se dedica a “entrar y salir”, sin pararse a observar.
Esta opción por los lares
del sur creo que es, al menos por el momento, impensable. ¿O cuántos de
vosotros habéis pensado que esos disfraces no dudarían ni 10 minutos en el
Museo del Prado?

